La rubia alemana dejó de complacer el dulce sexo y la nena se acercó al brutal macho. El tipo apreció el encanto de la mujer y prometió llevar a la zorra al orgasmo varias veces seguidas. La perra no lo creyó, pero en vano. Porque después de cinco minutos de cincelar en el lugar se acabó, y el macho no se detuvo hasta que se metió en la garganta.