El niño, después de una larga ausencia, regresó a su ciudad natal, la Pequeña Mónica. Pero no podía pensar que su ciudad natal había cambiado tanto. Tiene que volver a poner todo en su lugar, y solo hay una cosa en su cabeza, el deseo de tener relaciones sexuales y los recuerdos de cómo dos chicas le acariciaron suavemente el pene con dos pares de labios. Sus hendiduras estrechas y húmedas ya están listas para el falo.